2024Convocatoria ordinaria · Serie 5 · Ejercicio 1Mill y Descartes
6 puntosCubre todas las ideas de la pautaTemas: John Stuart Mill, DescartesEnunciado oficial
Escoja una de las dos opciones siguientes, A o B, y responda a las tres preguntas de la opción que ha escogido (que se formulan después del texto).
Opción A
I OPCIÓN A
Entre tanto, que el utilitarista nunca se canse de proclamar que la moral del autosacrificio es una posesión que le pertenece a él con tanto derecho como al estoico o al trascendentalista. La moral utilitarista reconoce en los seres humanos el poder de sacrificar su mayor bien por el bien de los demás. Solo se niega a admitir que el sacrificio sea un bien en sí mismo. Un sacrificio que no aumenta, o no tiende a aumentar, la suma total de felicidad, lo considera inútil. La única autorrenuncia que aplaude es la que se consagra a la felicidad de los demás, o a alguno de los medios que la facilitan; sea la de la humanidad considerada colectivamente, sea la de individuos particulares dentro de los límites impuestos por el interés colectivo de la humanidad.
John Stuart Mill. Utilitarismo, ii
Explique brevemente (entre sesenta y cien palabras) las principales ideas del texto y cómo aparecen relacionadas.
[2 puntos]
II Explique brevemente (entre cinco y veinte palabras en cada caso) el significado que tienen en el texto las siguientes palabras:
a) «felicidad»
b) «medios»
[1 punto]
III Explique el sentido y la justificación, según John Stuart Mill, de la siguiente afirmación del texto: «La moral utilitarista reconoce en los seres humanos el poder de sacrificar su mayor bien por el bien de los demás. Solo se niega a admitir que el sacrificio sea un bien en sí mismo». (En su respuesta, debe referirse a los aspectos del pensamiento de Mill que sean pertinentes, aunque no aparezcan explícitamente en el texto).
[3 puntos]
Opción B
I OPCIÓN B
Debo considerar que soy un hombre que tiene por costumbre dormir por la noche y representarme en sueños las mismas cosas […] que los insensatos imaginan mientras están despiertos. ¿Cuántas veces me ha pasado que soñaba, por la noche, que estaba aquí, vestido como ahora y que estaba cerca del fuego, cuando de hecho estaba desvestido dentro de la cama?
[…]
Quizás no sería una mala conclusión decir que la física, la astronomía, la medicina y todas las demás ciencias que dependen de la consideración de las cosas compuestas son muy dudosas e inseguras; pero que la aritmética, la geometría y las demás ciencias de este género, que no tratan sino de cosas muy simples y muy generales, sin preocuparse demasiado de si están en la naturaleza o no están, contienen cosas ciertas e indudables. Porque tanto si velo como si duermo, dos más tres serán siempre cinco, y el cuadrado nunca tendrá más de cuatro lados […].
Sin embargo, hace mucho tiempo que tengo en mi espíritu cierta opinión de que hay un Dios que todo lo puede […]. Y, ¿quién me puede asegurar que este Dios no ha hecho precisamente que no haya ni tierra ni cielo, ni ningún cuerpo extenso ni figura, ni magnitud ni lugar, y que, aun así, yo tenga las sensaciones de estas cosas, y que todo me parezca que existe tal como yo lo veo? Y además, puesto que a veces creo que los demás se engañan, incluso en las cosas que creen saber con toda certeza, quién sabe si ese Dios no ha querido que yo me engañe siempre que sumo dos más tres o que cuento los lados de un cuadrado […]. Tal vez Dios no ha querido que yo me engañe de esta manera, ya que se dice que es supremamente bueno. […]
Supondré, pues, que hay, no precisamente un Dios […], sino un genio maligno, tan poderoso como astuto, que ha puesto todo su ingenio en engañarme.
René Descartes. Meditaciones metafísicas, i
Explique brevemente (entre ochenta y ciento veinte palabras) las principales ideas del texto y cómo aparecen relacionadas.
[2 puntos]
II Explique brevemente (entre cinco y veinte palabras en cada caso) el significado que tienen en el texto las siguientes palabras:
a) «magnitud»
b) «certeza»
[1 punto]
III Explique qué papel juega la afirmación del texto «Supondré, pues, que hay, no precisamente un Dios […], sino un genio maligno, tan poderoso como astuto, que ha puesto todo su ingenio en engañarme» en aquello que René Descartes quiere defender en las Meditaciones metafísicas. En particular, debe explicar qué lleva a Descartes a considerar esta hipótesis y cuáles son las líneas generales de la respuesta que el autor ofrece después a la situación planteada por esta hipótesis de la «Meditación I». (En su respuesta, debe referirse a los aspectos del pensamiento de Descartes que sean pertinentes, aunque no aparezcan explícitamente en el texto).
[3 puntos]
Escribe tu respuesta y después marca las ideas de la pauta que tenías.
Opción A
IMill, Utilitarismo II2 puntos
Planteamiento Hay que resumir, en 60–100 palabras, por qué Mill reivindica el sacrificio por los demás para el utilitarismo y con qué condición lo considera un bien.
La respuesta, corregida al margen
Mill reivindica que la moral del sacrificio de sí también pertenece al utilitarismo, y no solo al estoicismo o a otras éticas: el utilitarismo reconoce que los seres humanos pueden renunciar a su mayor bien por el bien de los demás.
Lo que no acepta es que el sacrificio sea valioso por sí mismo. Un sacrificio que no aumenta la felicidad total se desperdicia; solo es loable el que sirve a la felicidad de los demás, directamente o a través de los medios que la hacen posible, tanto si se trata de la humanidad como de unos individuos concretos.
II1 punto
Planteamiento Hay que decir, en 5–20 palabras cada una, qué significan en el texto «felicidad» y «medios».
La respuesta, corregida al margen
«Felicidad»: el placer y la ausencia de dolor, lo único deseable como fin.
«Medios»: las cosas que sirven para conseguir otra, aquí la felicidad de los demás.
III3 puntos
Planteamiento Hay que explicar por qué, según el principio de utilidad, a veces estamos obligados a sacrificarnos por los demás y, sin embargo, el sacrificio no es un bien en sí mismo.
La respuesta, corregida al margen
La frase responde a una objeción contra el utilitarismo: que las personas más nobles saben renunciar a la propia felicidad, y que por tanto la felicidad no puede ser el fin de la moral. Mill responde que el utilitarismo también admira esta renuncia, pero la explica de otra manera: el sacrificio es bueno por lo que consigue, no por sí mismo.
El fundamento es el principio de utilidad o de la máxima felicidad: las acciones son correctas en la medida en que tienden a promover la felicidad, e incorrectas en la medida en que tienden a producir lo contrario. Por felicidad Mill entiende el placer y la ausencia de dolor, lo único deseable como fin; lo demás se desea como parte de la felicidad o como medio para conseguirla. Y la felicidad que sirve de criterio no es la de quien actúa, sino la de todos los afectados, teniendo en cuenta las consecuencias inmediatas y las lejanas. Entre su propia felicidad y la de los demás, el agente debe ser tan imparcial como un espectador desinteresado y benevolente.
De ahí sale la primera parte de la frase. Si renunciando a mi tiempo, a mi dinero o incluso a mi vida puedo hacer crecer la felicidad total, debo hacerlo, porque mi felicidad no cuenta más que la de cualquier otro. El utilitarismo puede exigir, pues, grandes sacrificios, y reconoce el mérito del héroe o del mártir que renuncia a la propia felicidad por el bien de los demás.
Pero también sale de ahí la segunda. Como solo la felicidad es buena por sí misma, el sacrificio solo vale por lo que consigue. Quien renuncia a los placeres por renunciar, sin hacer feliz a nadie, no hace nada valioso: Mill dice que no merece más admiración que el asceta subido a su columna. El único sacrificio loable es el que sirve a la felicidad de los demás, directamente o a través de los medios que la promueven, y siempre dentro de los límites del interés de toda la humanidad.
Opción B
IDescartes, Meditaciones metafísicas I2 puntos
Planteamiento Hay que resumir, en 80–120 palabras, cómo el argumento del sueño y la hipótesis del genio maligno extienden la duda de las ciencias de la naturaleza a las matemáticas.
La respuesta, corregida al margen
Descartes recuerda que en sueños se ha representado escenas tan verosímiles como las de la vigilia, como estar vestido junto al fuego cuando en realidad dormía en la cama. Si puede estar soñando, son dudosas las ciencias que estudian cosas compuestas de la naturaleza, como la física, la astronomía o la medicina. En cambio, la aritmética y la geometría, que tratan de cosas muy simples y generales, parecen ciertas: despierto o dormido, dos más tres son cinco.
Pero también de estas verdades se puede dudar. Un Dios omnipotente podría hacer que me equivocara incluso cuando sumo, y como se dice que Dios es bueno, Descartes supone un genio maligno, poderoso y astuto, que lo engaña en todo.
II1 punto
Planteamiento Hay que decir, en 5–20 palabras cada una, qué significan en el texto «magnitud» y «certeza».
La respuesta, corregida al margen
«Magnitud»: el tamaño de los cuerpos, una cantidad que se puede medir y expresar con números.
«Certeza»: seguridad completa de una creencia, que excluye toda posibilidad de estar equivocado.
III3 puntos
Planteamiento Hay que explicar qué lleva a Descartes a suponer un genio maligno en la primera meditación y cómo responde después a la duda que esta hipótesis plantea.
La respuesta, corregida al margen
La frase es el punto culminante de la primera de las Meditaciones metafísicas. Descartes se da cuenta de que de joven aceptó como verdaderas muchas opiniones falsas y quiere establecer algo firme y duradero en las ciencias. Su método es la duda: rechazar como si fuera falso todo aquello en lo que encuentre el menor motivo de duda, examinando no cada opinión, sino los fundamentos en que descansan. No es un escepticismo que se quede en la duda, sino un camino hacia la certeza.
El primer fundamento son los sentidos. A veces nos engañan, y no es prudente fiarse del todo de quien nos ha engañado alguna vez. Hay cosas, sin embargo, que parecen indudables, como que estoy aquí, junto al fuego. Aquí entra el argumento del sueño: en sueños me he representado escenas iguales y no tengo ninguna señal segura para distinguir la vigilia del sueño. Esto pone en duda la existencia de los cuerpos y las ciencias que dependen de ellos. Pero la aritmética y la geometría resisten, porque dos más tres son cinco tanto si velo como si duermo.
Para dudar también de estas verdades, Descartes recurre a la vieja opinión de que hay un Dios omnipotente, que podría hacer que me equivocara incluso en lo que me parece más evidente. Como se dice que Dios es sumamente bueno, supone en su lugar un genio maligno, tan poderoso como astuto, que lo engaña en todo. Es una hipótesis que no afirma, sino que usa para hacer universal la duda y evitar que el hábito le haga creer de nuevo lo que no es seguro.
La respuesta empieza en la segunda meditación. Aunque el genio me engañe, para ser engañado tengo que existir: «yo pienso, yo existo» es verdadero cada vez que lo pienso. De esta verdad Descartes extrae un criterio: es verdadero todo lo que percibo con la misma claridad y distinción. Pero para fiarse de este criterio hay que excluir el engaño, y por eso intenta probar que existe un Dios perfecto. Un Dios omnipotente y bueno no puede querer engañarme, porque el engaño es una imperfección; así quedan garantizadas las ideas claras y distintas, y con ellas las matemáticas y, en la última meditación, la existencia del mundo material.
Enunciado: Generalitat de Catalunya, Consell Interuniversitari de Catalunya, Oficina d’Accés a la Universitat. PAU de Historia de la Filosofía 2024, convocatoria ordinaria. La imagen es el examen oficial tal cual y el texto lo reproduce; la respuesta modelo es de EducaIA. Consultado el 1 de noviembre de 2026; el documento no declara fecha de última actualización.
Examen en catalán (PDF)Examen en castellano (PDF)Pauta de corrección (PDF)Reutilizado según el aviso legal de la Generalitat