2023Convocatoria ordinaria · Serie 1 · Ejercicio 1Descartes y Platón
6 puntosCubre todas las ideas de la pautaTemas: Descartes, PlatónEnunciado oficial
Escoja una de las dos opciones siguientes, A o B, y responda a las tres preguntas de la opción que ha escogido (que se formulan después del texto).
Opción A
I OPCIÓN A
Advierto que hay una gran diferencia entre el espíritu y el cuerpo; pues el cuerpo es siempre divisible por naturaleza, y el espíritu es enteramente indivisible. En efecto: cuando considero mi espíritu, o sea, a mí mismo en cuanto que soy solo una cosa pensante, no puedo distinguir en mí partes, sino que me entiendo como una cosa única e íntegra. Y aunque parece que todo mi espíritu está unido a todo mi cuerpo, si se separa de mi cuerpo un pie, un brazo o alguna otra parte, sé que no por ello se le quita algo a mi espíritu. Y las facultades de querer, sentir, concebir, etc., no pueden llamarse propiamente partes, pues es un único espíritu el que quiere, siente, concibe, etc. Mas ocurre lo contrario en las cosas corporales o extensas, pues no hay ninguna que no se pueda dividir fácilmente en partes en el pensamiento, y por tanto, no hay ninguna que no conozca como divisible. Y esto bastaría para enseñarme que el espíritu o el alma es por completo diferente del cuerpo, si no lo supiera ya de antes.
René Descartes. Meditaciones metafísicas, vi
Explique brevemente (entre sesenta y cien palabras) las principales ideas del texto y cómo aparecen relacionadas.
[2 puntos]
II Explique brevemente (entre cinco y veinte palabras en cada caso) el significado que tienen en el texto la palabra y la expresión siguientes:
a) «espíritu»
b) «una cosa única e íntegra»
[1 punto]
III Explique el sentido de la siguiente afirmación del texto y las razones de René Descartes para hacerla: «Y esto bastaría para enseñarme que el espíritu o el alma es por completo diferente del cuerpo, si no lo supiera ya de antes». (En su respuesta, debe referirse a los aspectos del pensamiento de Descartes que sean pertinentes, aunque no aparezcan explícitamente en el texto).
[3 puntos]
Opción B
I OPCIÓN B
—[…] Gobernar corresponde a la parte racional, porque es sabia y tiene previsión sobre toda el alma, y a la parte fogosa le corresponderá ser súbdita y aliada de la parte racional.
[…]
Y estas dos partes se impondrán a la parte concupiscible, la cual ocupa el espacio más grande del alma y es naturalmente insaciable de bienes.
[…]
Llamamos, pues, valiente a un individuo en virtud de esa parte fogosa de su naturaleza cuando, a pesar de placeres o dolores, se mantiene firme en lo que indica la razón sobre qué es lo que debe temer y lo que no.
—Totalmente correcto —dijo él.
—Y le llamaremos sabio en virtud de aquella pequeña parte que gobierna y que da estas indicaciones, y que posee el conocimiento de qué conviene a cada una de las tres partes, y a todas ellas en su conjunto.
—Sin duda.
—¿Y qué más? ¿No diremos de tal hombre que es templado por la unanimidad y armonía de estas tres partes, cuando no hay ningún conflicto entre el elemento que manda y los dos que obedecen, y todos están de acuerdo en que debe ser la razón quien gobierne?
—Sí, la templanza —dijo él— es esto y no otra cosa, tanto en la ciudad como en el individuo.
—Finalmente, un hombre será justo por lo que tantas veces hemos dicho.
—Es totalmente indiscutible.
—¿Pues qué? —dije—. ¿Hay algún punto borroso en nuestra visión de la justicia que pueda hacer que parezca que es algo distinto de lo que hallamos que era en la ciudad?
—No creo —dijo.
Platón. La República, libro iv
Explique brevemente (entre sesenta y cien palabras) las principales ideas del texto y cómo aparecen relacionadas.
[2 puntos]
II Explique brevemente (entre cinco y veinte palabras en cada caso) el significado que tienen en el texto la palabra y la expresión siguientes:
a) «alma»
b) «parte concupiscible»
[1 punto]
III Explique el sentido del siguiente fragmento del texto: «—¿Hay algún punto borroso en nuestra visión de la justicia que pueda hacer que parezca que es algo distinto de lo que hallamos que era en la ciudad? —No creo —dijo», y explique qué justificación cree Platón que hay para la idea que se expresa en este fragmento. (En su respuesta, debe referirse a los aspectos del pensamiento de Platón que sean pertinentes, aunque no aparezcan explícitamente en el texto).
[3 puntos]
Escribe tu respuesta y después marca las ideas de la pauta que tenías.
Opción A
IDescartes, Meditaciones metafísicas VI2 puntos
Planteamiento Hay que resumir, en 60–100 palabras, el argumento con el que Descartes distingue el espíritu del cuerpo por la divisibilidad y cómo aparta las dudas que podrían oponérsele.
La respuesta, corregida al margen
Descartes quiere mostrar que el espíritu, o el alma, es totalmente distinto del cuerpo. El cuerpo es divisible por naturaleza, mientras que el espíritu, la cosa que piensa, no tiene partes; y si uno puede dividirse y el otro no, no pueden ser la misma cosa.
Después aparta dos dudas: perder un brazo no me quita ninguna parte del espíritu, aunque esté unido a él, y querer, sentir y entender no son partes suyas, sino actividades de un único espíritu. En cambio, cualquier cosa extensa puedo dividirla al menos con el pensamiento.
II1 punto
Planteamiento Hay que decir, en 5–20 palabras cada uno, qué significan en el texto «espíritu» y «una cosa única e íntegra».
La respuesta, corregida al margen
«Espíritu»: la mente o el alma, la parte de la persona que piensa, entiende, quiere y siente.
«Una cosa única e íntegra»: una cosa simple, sin partes, que no puede dividirse.
III3 puntos
Planteamiento Hay que explicar qué quiere decir Descartes cuando concluye que el espíritu es totalmente distinto del cuerpo, por qué razones lo afirma y por qué dice que ya lo sabía de antes.
La respuesta, corregida al margen
Con esta frase Descartes cierra un argumento y, a la vez, avisa de que no es el primero. La tesis que defiende es el dualismo: el ser humano está hecho de dos realidades distintas. El espíritu, que también llama mente o alma, es una cosa que piensa, es decir, que duda, entiende, afirma, niega, quiere, imagina y siente. El cuerpo es una cosa extensa: tiene longitud, anchura y profundidad, figura y movimiento. Que sean «totalmente» distintos quiere decir que el pensamiento no ocupa espacio y la extensión no piensa.
El argumento del texto se basa en una propiedad que solo tiene uno de los dos. Todo lo que es extenso puede dividirse, al menos con el pensamiento: por pequeño que sea un cuerpo, siempre puedo concebir su mitad. En cambio, cuando me considero a mí mismo como cosa que piensa, no encuentro partes. Si pierdo una mano, no soy menos yo; y dudar, querer o sentir no son trozos de mi espíritu, sino maneras de actuar de un mismo yo. Si el cuerpo es divisible y el espíritu no, no pueden ser la misma cosa, porque una misma cosa no puede tener y no tener a la vez una propiedad.
Pero Descartes dice que esto bastaría «si no lo supiera ya de antes», porque en la misma meditación sexta ya ha dado otra prueba. Puedo concebir clara y distintamente la mente como una cosa que piensa y no es extensa, y el cuerpo como una cosa extensa que no piensa. Ahora bien, todo lo que concibo clara y distintamente, Dios puede hacerlo tal como lo concibo; por tanto, Dios podría hacer que la mente existiera sin el cuerpo. Y si la mente puede existir sin el cuerpo, ambos son realmente distintos. Esta prueba depende del camino de las Meditaciones: el cogito me da la certeza de que existo como cosa que piensa mientras aún dudo de tener cuerpo, y la veracidad de Dios garantiza las ideas claras y distintas.
Por tanto, la frase no presenta la divisibilidad como la única razón, sino como la confirmación de una distinción ya demostrada. Sin embargo, Descartes no dice que el espíritu esté en el cuerpo como un piloto en un navío: en la misma meditación reconoce que está tan estrechamente unido a él que forma con él una unidad, y por eso siento el hambre o el dolor en lugar de limitarme a observarlos.
Opción B
IPlatón, La República IV2 puntos
Planteamiento Hay que resumir, en 60–100 palabras, cómo relaciona Platón las tres partes del alma con las virtudes del individuo y cómo las compara con las de la ciudad.
La respuesta, corregida al margen
Platón distingue tres partes en el alma: la racional, que debe gobernar porque es sabia; la fogosa, su aliada, y la concupiscible, insaciable, que ambas deben dominar. De este orden dependen las virtudes: el individuo es valiente cuando la parte fogosa mantiene lo que la razón dice que hay que temer, sabio por la parte racional, y templado cuando las tres aceptan que mande la razón.
Esta templanza es igual en la ciudad y en el individuo, y el texto concluye que tampoco la justicia del individuo es distinta de la que se había encontrado en la ciudad.
II1 punto
Planteamiento Hay que decir, en 5–20 palabras cada uno, qué significan en el texto «alma» y «parte concupiscible».
La respuesta, corregida al margen
«Alma»: la parte inmaterial e inmortal de la persona, donde residen la razón, los deseos y las virtudes.
«Parte concupiscible»: la parte del alma que desea los placeres sensibles y los bienes, y nunca se sacia.
III3 puntos
Planteamiento Hay que explicar qué afirma el fragmento, que la justicia del individuo es la misma que la de la ciudad, y cómo lo justifica Platón con la analogía entre las clases de la ciudad y las partes del alma.
La respuesta, corregida al margen
En el fragmento, Sócrates pregunta si queda algo borroso que pueda hacer pensar que la justicia del individuo es distinta de la que han encontrado en la ciudad, y su interlocutor responde que no. Este breve intercambio condensa una de las conclusiones centrales de La República: la justicia es la misma en la ciudad y en el alma. Platón llega a ella tras un largo razonamiento, que hay que reconstruir para entender la frase.
El método de Platón consiste en buscar la justicia primero en la ciudad, donde se ve más en grande, y aplicar después al individuo lo que ha encontrado en ella. La ciudad ideal tiene tres clases: los gobernantes, que deben ser sabios; los guardianes auxiliares, que la defienden y deben ser valientes, y los productores (campesinos, artesanos y comerciantes), que aseguran sus necesidades materiales. La templanza es el acuerdo de todas las clases sobre quién debe mandar. Y la ciudad es justa cuando cada clase hace la tarea que le es propia y no se ocupa de la de las demás.
El alma tiene la misma estructura. La parte racional conoce lo que conviene al conjunto, y su virtud es la sabiduría; la parte fogosa, donde están el ánimo y la indignación, debe ser valiente y ayudar a la razón; la parte concupiscible desea comer, beber y otros placeres, y debe dejarse moderar. Platón lo muestra a partir de los conflictos interiores: quien tiene sed pero decide no beber quiere y rechaza a la vez lo mismo, y eso solo es posible si en el alma hay partes distintas. Así, a cada clase de la ciudad le corresponde una parte del alma, y a cada virtud de la ciudad, una virtud del individuo.
De ahí viene la conclusión del fragmento. Si la ciudad es justa cuando cada clase hace su tarea, el individuo es justo cuando cada parte del alma hace la suya: la razón gobierna, el ánimo la ayuda y los deseos obedecen. La injusticia, en cambio, es una especie de rebelión de las partes inferiores contra la razón. Por eso, para Platón, la justicia no es solo una manera de tratar a los demás, sino un orden interior del alma, como una salud, y quien tiene ese orden también actúa con justicia.
Enunciado: Generalitat de Catalunya, Consell Interuniversitari de Catalunya, Oficina d’Accés a la Universitat. PAU de Historia de la Filosofía 2023, convocatoria ordinaria. La imagen es el examen oficial tal cual y el texto lo reproduce; la respuesta modelo es de EducaIA. Consultado el 1 de noviembre de 2026; el documento no declara fecha de última actualización.
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